Demasiado calor
Qué torpe fui
al ignorar la advertencia.

Pensé
que un tibio rayo de sol
no podría romper
nuestro lazo
y dejé que entrara
en la azotea.

Vino otro después,
luego muchos más.

Demasiado calor
para mi pequeña paloma
que un día me amó.

Y amé.

 

 

 

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