Aquí quedó mi envase

En ese instante
en el que parta
no lloréis por mi cuerpo.

Alegraos por mi alma.

Sigo vivo.

Escribid cuatro palabras
en la fachada de mi tumba
para recordar al mundo
que allí ya no hay nadie.

Sólo un vehículo
sin conductor.

Y los envases
no aprecian las flores.
 

a

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